la salamandra

En la casa de mis abuelos la calefacción era una estufa que se llamaba "salamandra", nunca supe el porqué de tal nombre y sigo sin saberlo. La salamandra era una bendición del cielo las noches frías de invierno, las tardes de lluvia y en general, entre octubre y abril, hubiera sido complicado sobrevivir sin ella. Mi abuela la tenía en el salón y como todas las habitaciones daban al mismo, se calentaban que era un gusto y no había que poner otra estufa, y eso que era un bajo con tres fachadas a la calle, y no daba mucho el sol que digamos. Pero con la salamandra se pasaba un invierno fetén.
La de mis abuelos era redonda y con arandelas, y mi abuela la pintaba de plata cuando la apagaba, en primavera, y la dejaba limpita y preparada para el primer día que hiciera frío. Tiraba que era un primor, y aunque no era muy grande, cundía mucho: se podía calentar una olla pequeña, una tetera, si se colocaba una silla cerca se podía ir secando la ropa cuando llovía, o los zapatos mojados debajo y sobre todo, al llegar a casa, ponerse un rato al lado y entrar en calor era un placer de dioses.
Todas las navidades nos reuníamos el día de Reyes en casa de mis abuelos, y mi abuelo nos hacía una foto cada año a los nietos calentándonos las manos alrededor de la salamandra encendida a tope. Mi abuela ponía cáscaras de naranja encima de las arandelas para que oliera bien, y espliego, y te ibas de su casa con el calorcito de la salamandra y el olor al mejor perfume pegado a la piel. Y con un duro en el bolsillo para el kiosko.

Siempre me pregunté cómo es que una estufa de carbón se llamaba igual que un bicho de verano que nada tenía que ver ni con el invierno ni con el frío, y el misterio de que dos cosas tan dispares se puedan llamar de la misma manera. Tampoco me puse nunca a averiguarlo en serio. En mi vida hay dos tipos de salamandras, las trepadoras veloces y tímidas de las tapias en las noches de calor con sus preciosos colores, que siempre me hacen sonreír, y unos artefactos de hierro, redondos y plateados, tan simples y tímidos como las salamandras de verano, cuyo recuerdo cálido también me hace sonreír. La verdad es que no me hace falta saber nada más.

la salamandra

En los solares vacíos las paredes sujetan rastros de lo que una vez fueron hogares. Pequeños jirones de papel pintado amarillento cuelgan queriendo ser alas sin dejar de ser quemaduras heladas. Bajo el papel, pintura, bajo diez capas de pintura, más frío........mirando el cielo sin verlo escupen sus huellas grises los cuadros y los calendarios que decidieron cuándo es martes y cuándo Año Nuevo; tal vez en las paredes sin piel y sin ausencias queden, tan leves que desde la calle no se ven, las huellas de algún niño que se hizo viejo mientras miraba el mismo papel de la pared que vió pasar su vida sentado en ese sillón ahora tirado, desvencijado y muerto que sirve de refugio a los gatos del barrio.
Con suerte el hueco de una chimenea o un tiro de cocina de carbón recuerde el calor que hubo, el olor a frito, la mesa de madera con el hule verde en la que cenaba la familia, el olor de la lumbre de leña secando la ropa en invierno, y nos sintamos dentro de la infancia entre castañas asadas y bolsas de agua caliente en la cama. Tal vez. Pero no siempre. Mirando las paredes que quedan de una casa en ruínas se ve claramente el sol del invierno reptando sujeto al vientre de una salamandra de escamas de hierro y hielo, convirtiendo el hueco de una puerta en la tapa de un ataúd, el perfil de una escalera en un alambre de espino, los azulejos de un retrete en el frío sol blanco que siempre se desgaja de las paredes ruinosas de las casas derrumbadas, desmembrando el vacío, la soledad, el silencio, el frío.

diferencias

Catorce tíos machotes se reúnen en Reus y montan un juicio ilegal en donde ellos son los jueces, y deciden en justa sentencia que la mujer que se juzga es adúltera y la condenan a muerte. Afortunadamente la mujer consigue escaparse y llegar hasta una comisaría donde puedo imaginarme la cara de los mossos al escuchar su historia.
Esos catorce entes con forma humana masculina se escudan en su religión interpretada al extremo más aberrante y reinterpretada a conveniencia de los machos alfa de la manada para poder seguir detentando algo que les es esencial: la propiedad sobre la mujer. Ya sea propia o como en este caso, ajena. En realidad no importa porque su ondición de mujer, la de ella, la mía y la de todas, nos coloca ya en unos cuantos escalones por debajo de su ruin y repugnante moralidad.
Es algo que se me escapa de mis pobres meninges el hecho de que para reafirmarse, reconocerse o simplemente vivir tranquilo en un orden mental terroríficamente plano haya personas, y son muchas, que necesiten sentirse propietarios de otras. Cuando llegamos a casos extremos de malos tratos o asesinatos machistas, olvidamos este mismo sentimiento en hijos propiedad de sus madres o padres, en amigos que te ahogan con una amistad entendida como un contrato exclusivo o matrimonios en los que la mujer posee el estatus del marido. No digamos ya quien mide su honra en el himen de una chica.
En el fondo entiendo que todo es lo mismo, el hecho de ser propietario, de tener un esclavo emocional y/o físico. Estos catorce entes que se visten con una chilaba no son muy diferentes de los que se visten con sotana o los que llevan uniforme y se desatan delante de un aucitorio que les eleva sobre sus miserias afianzándose sobre más miserias. Derivando todo hacia la dominación, pura y dura. Lo malo es que los árboles no nos dejan ver el bosque, y terminamos por confundir al que dirige su vida sobre unos preceptos religiosos o morales buscando la armonía con los demás con los energúmenos que pretenden que todos confundamos el culo con las témporas.
Tampoco me extraña, ahora que parece que se puede ser juez del más alto tribunal si eres hábil trepando en un partido o que pudiera ser que una comisión ministerial decidiera sobre las vidas ajenas, que estos entes se tomen la justicia por su mano. Están acostumbrados a hacerlo en sus países de origen, y si seguimos con este cachondeo judicial en los lugares donde más en serio deben tomarse estas cosas, gabinetes de gobierno, juzgados, tribunales, será complicado decirle a nadie que no puede ir por ahí impartiendo su justicia personal, ya sean los catorce infectos estos o el descerebrado que mata a su mujer de una paliza o a sus hijos porque son suyos, o la panda de jovenzuelas que le atizan una tunda a la compañera y luego lo cuelgan en la red.
Porque si abrimos compuertas que dan al fango, cuando se seca, no se pueden cerrar y oleremos a mierda eternamente.

El manifiesto por la defensa de los derechos fundamentales en internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia.
Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia

Este texto se publica multitud de sitios web. Si estás de acuerdo, publícalo también en tu blog.



De mi cosecha...............a ver cuándo el ministerio de la cosa cultural y su ministra al frente empiezan a preocuparse por la Cultura, y se dejan de tonterías.

Por cierto, gracias a Landahlauts del blog La Arbonaida, que lo ha colgado y yo lo he reproducido. También se puede firmar el manifiesto en las páginas que encontrareis facilmente picando en Google, en Facebook, en Tuenti y demás redes sociales.

Este otoño

Si las hojas de los árboles que brotan en primavera supieran cuántas metáforas y poesías suscitan en otoño, cuánto poeta malo y cantante peor las utilizan para descomponer poesías, canciones, copiando frases ajenas, destrozando idiomas, machacando esas hojas cuando caen como si fueran elefantes en un parque. Si las hojas supieran que pasados cuatro meses miles de aspirantes a Bécquer, Rilke o Wilde las van a pulverizar y hacer con ellas papilla de hospital mezcladas con el azúcar sucia que queda en las tazas del café, no sé yo si los árboles las hubieran sacado, si ellas hubieran salido al sol ni si ahora se caerían tan felices. Porque si las hojas de los árboles que salieron verdes en primavera supieran que su caída, una cosa tan natural y tan sencilla como la renovación celular, suscita tanta poesía mala e inspira tanta tontería monodosis, no sé yo si saldrían a la luz. Si yo fuera hoja, creo que me quedaría pegada al árbol, no sea que conmigo hicieran un pastel insufriblemente dulce y poético sobre el vuelo de las hojas muertas, sobre el triste viaje de las hojas hasta el suelo alfombrado de más hojas (secas), sobre el frío viento otoñal que derrama hojas tristes, muertas y secas sobre el suelo triste, sobre la tristeza de ver hojas secas volando en el viento frío y otoñal, seco, muerto, triste y lleno de malditas hojas.
Gracias. Gracias Bibiana, Carme, Trinidad, Teresa, Elena y demás ministras. Gracias ministros y presidente del gobierno. Gracias a las diputadas que han votado a favor y sobre todo a los diputados que han sabido comprender, entender, empatizar, superar educación y condicionantes. Gracias a todas las que lucharon y a las que luchan y a los hombres que las acompañan y luchan codo con codo. Gracias, por fin, por fin avanzamos hacia adelante. Han sido muchos años de lucha y espera, pero por fin, gracias.

Un minuto

Debajo de la mole de ladrillo y cemento de la estación de Atocha, al lado de unos autobuses parados con el motor en marcha apestando a humo y gasolina, entre grúas y vallas de obra cubiertas de carteles rotos y manchados, muerta de sueño y helada de frío, estaba yo esta mañana bien temprano preguntándome qué puñetas había hecho con mi vida para terminar así, pasando frío y madrugones absurdos mientras me dirigía a un instituto a soltar cuestionarios, recogerlos y salir pitando para otro instituto donde soltar más cuestionarios idiotas. Qué rematadamente mal te lo has montado guapa, pensaba yo mientras contemplaba el mar de cúpulas grises y feísimas que cubren los andenes de cercanías, que parece un caldero de barro sucio hirviendo, qué mierda de vida es esta que te has dejado hacer, que eres gilipuertas, hija Pon, que de verdad con lo que tú vales que te decían de pequeña las vecinas y a mi edad estoy aquí plantada tragando humo y frío hasta por los pelos, chavala, cómo has llegado hasta esta imbecilidad que no tiene nombre, más valía que hubieras hecho caso a tu madre y hubieras sacado una oposición, y ahora estarías tan ricamente detrás de tu escritorio con una plaza en propiedad rellenando papeles y a las 3 a casita sin más, si es que eres tonta hija, naciste tonta y tonta morirás, hija, sin remedio.................


Y de repente el cielo estalló.


El mar de cúpulas de gris hirviente se volvió naranja, y los cristales de la estación se convirtieron en oro pulido, y las cúpulas se volvieron burbujas y explotaron en colores rosas, rojos, amarillos, reflejando un cielo que había pasado del azul añil al azul más claro casi blanco, tan blanco y tan azul que dolían los ojos de mirarlo, y la mole de ladrillo y cemento sacó a bailar sus rojos más profundos y sus cobres más cálidos y sus grises se azularon y luego pasaron a violetas y lilas y malvas, y el mundo entero se llenó de colores durante un minuto escaso, el minuto que el sol tardó en salir de detrás de una torre en construcción y con la varita mágica de sus rayos candentes convirtió un amanecer frío y gris en la fiesta más grande, cálida, divertida y llena de vida del mundo.

Y qué más da lo que haya hecho con mi vida si he podido ver esto, qué más da.
Querida amiga:
Espero que al recibo de ésta, estés bien, asi como toda tu familia.
Sé que vas a emprender un viaje que quizás sea largo, y he querido escribirte esta carta para que no te olvides de algunas cosas, para cuando vuelvas.

Primero que todo, tendré siempre a punto una tetera llena y un sofá cómodo para tí, para que puedas echarte tu siestita, en cualquier sitio donde yo esté. También tengo un tocadiscos y algunos vinilos, que nos gustan más, y un par de zapatillas de felpa bien calentitas.
Cuando vuelvas iremos otra vez al café que te gusta, es de los tés tan ricos, y nos sentaremos en la mesa del rincón a chafardear a gusto. Podríamos ir también de compras o al cine, hace mucho tiempo que no vamos al cine juntas, ¿te acuerdas?, llovía..........
Quedaremos de nuevo con los colegas y nos tomaremos la enésima caña en el sitio de siempre, que no tenemos remedio hija, y nos hartaremos de hablar a gritos y de llamar al espabilao del camarero ese. Con un poco de suerte aparecerán todos y celebraremos tu vuelta a casa. Y si no aparecen todos, pues nos echaremos unas risas igualmente con los pies colgando de las banquetas altas.
Cuando vuelvas y hayas descansado del viaje, cogeremos un autobús y nos plantaremos en cualquier parte tú y yo, a hacer visitas y excursiones, y puede que incluso cojamos un tren y vayamos un poco más lejos todavía. Siempre en verano, por aquello del frío, que cae de repente y luego pasa lo que pasa.
Cuando vuelvas, sabes, que espero que sea pronto, porque te estoy echando ya de menos, iré a buscarte al aeropuerto y nos pelaremos de frío por la T4 y por la Gran Vía, como está mandao en invierno, que parece que en la Gran Vía cae todo el hielo del mundo junto en las noches de enero, pero entraremos en calor riéndonos de la tontería de estar en la calle con semejante tiempo, como solemos hacer. O saltando, vaya.
Querida amiga, me despido de tí. Para el viaje llévate un par de bufandas y unos calcetines largos, que se te enfrían mucho los pies y luego te coges unos trancazos tremendos; tampoco se te olvide el cepillo de dientes de viaje y los colocatiles, que nunca se sabe en qué esquina de qué ciudad el aire frío te pueda provocar una jaqueca.
Te deseo que tu viaje, que ya sé que no te apetece mucho hacer pero a veces no hay más remedio, sea leve, corto y fructífero. Que los vientos te sean favorables, que no te olvides de los que nos quedamos aquí, esperándote, muy solos hasta que vuelvas. Vayas donde vayas, no olvides el camino de vuelta, porque lo tendremos todo igual para que no eches nada en falta.
Y no pierdas de vista el cielo, que los planetas, por pequeños que sean, te orientarán en el camino de ida, y sobre todo en el de vuelta.

Recuerda siempre que por lejos que te lleven los vientos, estaré contigo.

Cuídate mucho, mi querida amiga, y abrígate que empieza a hacer frío. Recibe un beso y un abrazo de tu

Pon

El chorizo ibérico

Ya se sabe que Ejjpaña es un país de estupendos embutidos, capitaneados por nuestro autóctono, famoso y multidisciplinar chorizo ibérico en todas sus formas y sabores. Si una quiere dar una cena, un aperitivo, un piscolabis o meterse entre pecho y espalda una merienda como es debido, nada como un buen embutido de las muchas variedades de que disponemos en la nacional despensa. ¿Que usted quiere agasajar a un invitado especial?, se echa mano de una butifarra catalana bien fresca, se pone una fisna y monta un aperitivo superguay con un fuet de Vich, un poco de música clásica y a chuparse los dedos. ¿Que tiene niños en casa?, hala, a cortar lonchas de chorizo pamplonés que los chiquillos se lo comen de maravilla. Si usted es de los que les gusta probar cosas no muy conocidas, eche mano al chorizo valenciano, que lleva cebollas, ultimamente está muy fácil de encontrar y elegantemente trajeado donde los haya. Eso si, hay que cuidarse de afeitarle los bigotes.

Si hace frío y le apetece un buen potaje, póngale chorizo gallego, que suenan gaitas con gaitas y huele que alimenta. O un cantimpalos, chorizo castellano secado al aire de las mesetas, frío y seco pero no por eso menos chorizo.

Unas chistorritas bien secadas y bien frititas pueden matar de placer al más pintado. No digamos ya un salchichón picante, una morcilla burgalesa, una sobrasada mallorquina, esta especialmente refinada y no para tomar como si tal cosa, que ya se sabe que en Baleares, los chorizos tienen mucho estilazo. Que no es lo mismo tomar sobrasada mirando la cala privada que untada en un pan cualquiera que lo mismo es de ayer, un poco de respeto.

En Madrid tenemos unos chorizos que hasta no hace mucho eran bien desconocidos, aunque no por ello menos sabrosones: los chorizos con denominación de origen en la Puerta del Sol. El chorizo madrileño se caracteriza por su fino aroma a colonia cara, su recubrimiento que no es de tripas vulgares sino de cuero de Loewe y su capacidad para adaptarse a cualquier acompañamiento, ya sea oso verde asado, recalificación en su salsa, fumet de diputado de oposición de Asamblea, verbena de la Paloma, juez sobre crema de vicealcalde a la pimienta o Mariano relleno de hilillos de Prestige. Todos ellos son muy alimenticios, muy versátiles y muy ponibles, como se dice ahora, y sobre todo muy, pero que muy ricos.

Todo cabe dentro de una tripa de cerdo.
vengo de una montaña en la que mis raíces
se alimentaron de lágrimas y abrazos
reverdecieron con los pasos perdidos del silencio
y florecieron con el sol de agosto

vengo de un lugar donde las piedras me ayudaron
a caminar
y susurran al oído de los niños

vengo del sitio umbrío
de la sombra del árbol
de la risa
la luz
el agua

y voy