Recuperando viejas costumbres

Andaba yo estos días dándole a una máquina de escribir Olivetti, una de esas que vienen en un maletín azul con una raya negra. Una de aquellas máquinas de las que había casi una en cada casa, hace cuarenta años, treinta, veinte, hasta que llegaron los ordenadores y desaparecieron de repente. El caso es que quería hacer unas etiquetas vintage y me dije....¿qué mejor que una Olivetti Lettera 32?. Y me puse manos a la obra.
Recuperar el sonido de las teclas de una Olivetti es algo que ni Proust con su madalena hubiera podido imaginar. Pasé un par de días tecleando, y cuidado que son duras las teclas de una máquina después de acostumbrarse una al teclado sensible del ordenador. Pero las teclas son otra cosa, se enredan, hay que darle fuerte, respetar los tiempos, recordar cómo se traban las mayúsculas o el retroceso....un placer. Pronto me pondré otra vez a teclear, y lástima que hoy día todo se envíe por correo electrónico, porque unos folios escritos a máquina son otra historia, otro sabor, otro mundo.

Otra cosa que ultimamente vengo haciendo y que es aún más de otro universo es escribir a mano. Por aquello de que no en todas partes los portátiles son operativos y tampoco puede una ir por la vida acarreando eternamente un trasto, que ya con el bolso, el libro, el abrigo y la misma persona es suficiente, volví a hacerme con una libretita y un boli, mucho más manejables y con la posibilidad feliz de poder anotar en cualquier parte, sin necesidad de estar pendiente de baterías, gentíos o poder sentarse. Porque yo no tengo un tablet, tengo un portátil normalito y ya viejito y no quiero darle más caña al pobre, que está para el arrastre. Total, que con mi libretita a cuestas iba anotando cositas donde se me ocurrían, y un día de hace apenas tres meses pillé un cuaderno de espiral tamaño folio y me lancé a la aventura de volver a la escritura manual. Que también tiene su miga, porque como la mano me va más lenta que el cerebro y los dedos se van solos al teclear, aquello era como una clave cifrada de  la Segunda Guerra Mundial: imposible de entender. Pero con algo de práctica, y siendo que mi letra nunca fue fantástica, he conseguido casi con paciencia de párvulo y cartilla Palau escribir a mano sin que se me atropellen demasiado las palabras y con cierto sentido.
Con mi cuaderno, mi boli y mi Olivetti ando pues, retomando buenas costumbres. Ahí ando, volviendo a hacer aquellas cosas que me gustan y que dejé de hacer sin mucha lógica, ya que los placeres inocentes deben ser cultivados con mimo, mucho más cuando proporcionan aire fresco y te devuelven a sitios y tiempos que no han de irse sin razón. Quizás tarde un poco más en escribir, o me cueste más trabajo, o mis ojos se hayan acostumbrado a la pantalla y les cuesta el papel; o tal vez me hago mayor y vuelvo a la infancia. En todo caso, el sonido de las teclas de una Olivetti o los movimientos de los dedos sujetando un boli es algo así como escuchar una melodía y descubrir que se sabe una la letra entera. Aire fresco.

15 comentarios:

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Lo bueno de escribir a mano es que sólo se borra si se moja mucho, que a una "Tablet" se le va la memoria y el disco duro, y ya puede uno haber escrito "En busca del tiempo perdido", que se borra y se borró...
Yo tenía una Olivetti parecida, no era mía, pero me dejaban escribir con ella: Era beige con la raya gris, creo recordar, pero eran todo como colores "vintage"...la destrocé, pero la usé bien. El ordenata da "de las cervicales", pero es verdad, ésas máquinas eran casi como de gimnasia también.
¡Besotes!

Javier Arnott Álvarez dijo...

No había acabado de leer esta entrada, cuando andaba pensando en la respuesta, y tú misma la das: recuperando buenas y sanas costumbre, porque eso es lo que son, recuperas el sentido del espacio y del tiempo. Un placer volver a leerte.

pon dijo...

Es verad, Ripley, que se hace un ejercicio de dedos, manos y muñecas que para qué; es un antiartósico estupendo. Y el sonido del teclado, espectacular.

pon dijo...

Un placer volver a tomar un té con los amigos, Javier; no me había dado cuenta de cuánto os echaba de menos por este vecindario. Las buenas costumbres.

ñOCO Le bOLO dijo...


· Créetelo!
· El resumen ya lo dice claro: Aire fresco. La cuestión es tener el valor de volver a la cultura del slow down. Cierto es que el sonido de la máquina es fantástico y, más aún, el del rasgar el lápiz un papel rugoso.
Que lo disfrutes. En mi caso, y tradicionalmente, con pluma rasgada todos los años.

· un beso desde la montaña... etc.

· CR · & · LMA ·

senses and nonsenses dijo...

mi primera Olivetti fue una 36, y después machaqué una 46, que al final se me hizo bastante incómoda porque se me amontonaban las teclas hasta atascarse (conseguí cierta velocidad). creo que en esto no podría volver atrás, alguna vez que he vuelto a coger la máquina casi me dejo los dedos.
pero me apunto a lo de volver a las cosas sencillas y a las buenas costumbres, nos estamos dejando muchas cosas por el camino...

un abrazo.

Uno dijo...

No hago mas que intentar recordar la marca de mi máquina portátil (no es Olivetti).Me vas a hacer ir al trastero.

Siempre he escrito a mano. Luego lo pasaba a máquina o ahora al ordenador pero la primera idea, a mano.

No es en mi caso una cuestión de preferencias. Frente a una máquina no me vienen las ideas o no me vienen tan facilmente.
Me gusta emborronar, romper, tachar. Y mancharme los dedos de tinta.
¡No te voy yo a entender!...

Un abrazo

Javier Romero dijo...

Eso es recuperar sentimientos.
La escritura en papel revela tu estado de ánimo y hasta tus intenciones. Con unos conocimientos básicos de grafología puedes saber exactamente lo que sentías cuando escribiste el texto.
Pero ni el bolígrafo ni la maquina de escribir mandan y reciben una poesía, una canción o un sentimiento a miles de kilómetros en unos segundos.

Un abrazo.

zendo dijo...

Bueno, ahora podría escribirte a mano una tarjeta deseándote un feliz año, después buscar un sobre y en caso de encontrarlo, meterla dentro, pegarle un sello e ir hasta el buzón. Es verdad que son cosas sencillas, que necesitan su tiempo...
pero la verdad, me es mucho más cómodo teclear estas letras en el ordenador para decirte: FELIZ 2013 y todos los que vengan.

tecla dijo...

Pues yo me siento como si hubiera nacido en la era del ordenador.
Así de bien me siento en este medio.
Cuando escribía a máquina me equivocaba miles de veces y no lo podía arreglar.
Y lo bien que se hace ahora.
Ojalá que la vida también la pudiéramos borrar para luego volver a escribirla mejorada.
Te abrazo, Pon.

Justo dijo...

Escribir a mano es un placer.. yo suelo llevar también una libretita pequeña.. ya lo de la máquina me da más pereza.

Pero tus textos no han dejado de tener ese aroma de lo escrito a mano..

Un beso enorme, guapa: en 2013 nos tenemos que ver mucho más

pon dijo...

Un beso a todos y Feliz Año, nos vemos, espero.

senses and nonsenses dijo...

Un beso guapa.
yo estoy muy esperanzado con el año que empieza, a ver qué tal, ...y entre las cosas que espero, que nos veamos en 2013.

Arion dijo...

Así como lo describes ahora yo también tengo ganas de usar una máquina de escribir.

pon dijo...

Bienvenido Arion, me gusta tu blog.