En Teià las campanas doblan doblemente; cada hora en punto suenan, tras los cuatro cuartos, las campanadas correspondientes, y treinta segundos después suenan otra vez. Por qué repican dos veces es un misterio para mí, pero me gusta. Hacía tiempo que no escuchaba campanadas de las de verdad, las que dan las horas, los cuartos y llaman a misa, aunque no sé si es una cosa mecanizada o el sacristán se ha vuento loco, o hay un fantasma, a ser posible de una dama despechada por el amor de un curita que se tiró del campanario, y por eso suenan dobles las campanas. Evidentemente, por Teià no pasó Hemingway, al que se le hubiera jodido el título de su novela.
Es curioso esto de las campanadas duplicadas. Llegan las noticias contando lo fatalísimamente que vamos, los accidentes de las salidas de vacaciones, asesinatos, juicios, choriceos varios, las olas de calor o de lluvia, las tormentas se llevan en directo a familias enteras en la India y la guerra de Libia se enquista como una garrapata hinchándose de sangre. Se pudren los pepinos, la Merkel engorda un poco más su cintura y la de sus bancos, las agencias privadas americanas dicen que Europa va de puto culo pero no califican a los USA, de donde vino la crisis y que está más en quiebra que todos los europeos juntos y en nuestro pobre Congreso los niños juegan al balón sin portería ni árbitro; pero las campanas siguen sonando cada cuarto de hora, cada hora en punto. Tan fijas y eternas como el mar que se ve desde esta casa, o como los pinares y las ardillas que tiran piñas a la cabeza. Las campanas suenan por encima de los bancos, de los presidentes, del calor, de los alemanes y los libios y los españoles y los emigrantes y los parados, suenan por encima del sonido idiota de los coches, de los trenes y las radios a tope. Suenan cada quince minutos y suenan un poco después repitiendo la hora, en un ángelus duplicado, doble, un par de ángelus y un par de doces en punto de la noche; un par de todo para que no falte de nada, cuando falta de todo que no falten las campanas, que no falte el sonido de una campana que suena a niñez y a calma; que suena dentro, este campanario duplicador de las horas que multiplica por dos el tiempo que no tiene, el tiempo que cuenta doblemente, dos tiempos de cada como mitad de cuarto de chirlas y cuarto y mitad de gambas. Seguro que alguna dama del pueblo se volvió loca de amor por un curita guapo y se tiró del campanario.
Hemingway, tenías que haber pasado por Teià en vez de irte para Pamplona.
11 flores y flashbacks de...........:
Me encantan los repiques de campana que aún se oyen por sobre el de los motores, al menos los de mi parroquia sí, y los han aumentado al doble, pues para la misa vestertina a diario también las echan al vuelo. Mi yerno alemán dice que el sonido de las campanas es el sonido de su Patria. Es verdad, allá suenan como sices, dando los cuartos y las horas. Nos recuerdan que algún día se acabarán para nosotos y mientras hay que aprovechar de oírlas.
Saludos, Pon.
me temo que es por nosotros por quien doblan las campanas...
pero ya no se voltean, jo, por el ruido y porque no quedan sacristanes locos con tanta dedicación.
puede que en los pueblos aún las volteen
la de secretos que guarda el campanario de mi pueblo...
besos, guapa.
Acabas de recordarme cuando vivía en el Pozo Amargo, a dos minutos de la catedral de Toledo. Cada vez que sonaban los cuartos, yo repetía el sonido de las campanas "Pim pam, pim pam" y cuando eran menos de cuatro cuartos terminaba con la coletilla "Vaya, no hay más pim pam". Visto así parece una chorrada pero fue una de las cosas que eché de menos cuando me vine a vivir a Zaragoza.
Aún siento un pellizco de emoción cuando vuelvo por Toledo y escucho ese "Pim pam" al pasar junto a la catedral. :)
Yo tengo un campario frente a mi casa en Madrid. La primera noche en este piso no me dejó dormir. Clamé al cielo y me oyeron mentar a todos sus representantes en la tierra junto con sus respectivas madres superioras. Hoy lo disfruto en las tranquilas noches de verano y en algúna que otra noche en vela.
¿No te he dicho que tu texto es precioso? Perdona, lo es. Me gusta mucho. Una buena mezcla de ritmo y verdades que van a misa.
La fantasma de Teia antes de tirarse del campanario, se tiró al cura.
Un abrazo, que disfrutes de tus vacaciones.
En la casa de mi infancia había un antiguo reloj de péndulo y pesas que daba las horas dos veces: Eran las ocho y sonaban ocho golpecitios y al minuto, otros ocho. Como el reloj era verdaderamente antiguo, el pobre tenía sus rarezas. Por ejemplo: en la primera tanda se saltaba una campanada y luego la añadía a la segunda. Es decir, que si oías siete golpes tenías que esperarte a un minuto después para confirmar que, como ahora daba nueve, eran efectivamente las ocho.
Martina, M.Assumpta, Jacoba i Josepa marcan el devenir de este pueblo del Maresme, pero ellas también han sido victimas de la historia, ya que no son las originales, que acabaron convertidas en armas durante la Guerra Civil, aunque estas lo que sí son es del pueblo ya que la Martina: 800 Kg. fue Sufragada por los teianencs nacidos en el pueblo (260 ptes. por família), la
M. Assumpta:600Kg. Sufragada por los propietaris, industrials y veraneantes (400 ptes. por família), la Josepa: 70Kg. Sufragada por los trabajadores inmigrantes de Teià (100 ptes. por família) y la
Jacoba: 50Kg. lo mismo que la Josepa. Así que no creo que existan otras campanas que repiquen más por su pueblo.
¡Cómo no vas a acabar tipo "ayy campanera" , si estoy viendo que Sant Martí tiene hasta campanas superpuestas, en una plataforma de metal! Son las campanas a las que se debe referir Pe-Jota, con nombre y todo.
Pues no sé si prefiero un despertador y darle un manotazo:-). Ya tenemos interiorizado ese sonido. No nos choca como los rezos del Muecín, que es lo primero que choca y que no deja dormir cuando alguien visita un país árabe...Hombre en un cd y si son las campanas de Llorenç Barber, quién se niega. También depende del entorno, y entre unas montañas tan bonitas, la iglesia y esos palacios, no desentona nada...Deben dar tranquilidad, porque están como en un valle entre montañas...
Pues estaba viendo dónde está y es un pueblo bien bonito, de montaña, y encima con la playa al lado. Es curioso porque sí conozco casi todas las playas cerca, a Premià he ido algunas veces (hace muchísimo), y a Malgrat, que es (ó era) industrial, y a muchas playas cerca. Pues Teià es bien bonito, y con palmeras y todo.
Petons!
Buen sitio Teià y esa atalaya desde la que ves el mar.
Buen sitio Teià y esa atalaya desde la que ves el mar.
Con una vez hubiera sido suficiente,je. Es lo que tiene estar en un ordenata ajeno.
Besos.
Nunca es suficiente, Cristina.
Teià es un pueblo precioso, tranquilo, elegante y con mar y montaña, un lujazo. Como bien dice PJ, las campanas que doblan doble son del pueblo y ya se encargan ellas de recordarlo a dos toques por hora en punto. Aunque en esas épocas después de la guerra, lo que tuvieron que pagar los vecinos fue un dineral.
Rip, quizás es que la estación de tren y la playa se llaman Ocata, no Teià, y seguro que has pasado más de una vez si has ido a Premiá, que está al lado.
Besines a todos, guapos.
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