
Los domingos solíamos ir toda la familia a casa de mis abuelos. Nos juntábamos allí con mis tíos y mis primos, casi todos algunos años mayores que nosotros, y mi abuela nos ponía a las nietas en fila para vernos bien. Mis primas, todas ellas de largas melenas rubias, de ojos claros, altas y preciosas, recibían los parabienes y alabanzas de mi abuela, que al llegar a mí se paraba, me miraba de arriba abajo, y yo me sentía minúscula con mi pelo oscuro y rizado, mis ojos castaños detrás de las gafas de culo de vaso y chaparra ya desde pequeña. Y me decía: tú tienes cara de lista. Y esa sentencia era concluyente. No había más que decir.
Entonces mi abuelo Papa Papi mo cogía de la mano, me llevaba a su cuarto y me decía que cogiera uno de los Selecciones del Reader's Digest que coleccionaba. No era un hombre precisamente paciente y menos con los niños, pero esperaba lo que hiciera falta a que yo sacara un ejemplar del estante y cogiéndome de la mano, y con una silla en la otra, me sentaba en la terraza y me decía: no les hagas caso, tú lee. Lo que metas en la cabeza no te lo puede quitar nadie.
Curiosamente muchos años después, muerto mi abuelo, terminé viviendo con mi abuela y leyendo de nuevo en el mismo rincón de su terraza, un sitio blanco y luminoso que olía a baldosas limpias. Y curiosamente también, de todas las nietas de la fila soy la que más me parezco a ella, de hecho soy una fotocopia suya; salvo que ella tenía unos preciosos ojos azules y yo los tengo castaños y no son feos. No sólo fisicamente me parezco a ella.
Mi padre nos enseñó a leer de muy pequeños, a los tres años yo leía de corrido ya. Recuerdo el primer libro que leí, libro "de verdad" sin ilustraciones infantiles, con cuatro años. Era un cuento sobre una princesa y un príncipe rana. Tenía las letras verdes. Recuerdo los libros que leía en el autobús del cole, en el tren de las vacaciones, los fondos de las maletas cubiertos de libros; los golpes con las farolas por ir leyendo por la calle, las mudanzas en las que nos trasladamos arrastrando una biblioteca que debería parar de crecer pero que soy incapaz de no alimentar. Y por si acaso, controlando donde está la biblioteca pública más cercana.
Sólo hubo una época en mi vida en la que fui incapaz de leer nada, durante la crianza de mis hijas. Imagino que la energía entera se me iba en ellas, y también disfrutaba tanto viéndolas crecer que se me pasaban las horas, o estaba agotada y no era capaz de juntar unas letras. Pero en ninguna otra época de mi vida he estado sin al menos un libro entre manos, cuando no son dos o tres, casi siempre. Durante muchos años pensaba que me sacaban del tedio, de la sordidez de las facturas y la limpieza o de trabajos poco gratificantes, de los ratos aburridos o me servían para aislarme convenientemente de los demás. Tardé muchos años en darme cuenta de que en realidad, y a la vez, me sacaban y me salvaban de mi misma. Después alguna película y otros muchos libros me devolvieron al sitio de partida. Y de nuevo arranqué con ellos en la mochila, aunque ésta no pesa nada, más bien aligera otras.
No concibo mi vida sin libros. A la recurrente pregunta de qué te llevarías a una isla desierta, respondo siempre con uno o dos títulos. En mi bolso siempre va un ejemplar, ya sea de tapa blanda o dura, de pocas o muchas páginas. Pocas sensaciones me resultan tan satisfactorias y sensuales como abrir un libro nuevo, oler el papel y la tinta, escuchar cómo cruje el lomo, sentir el tacto de las hojas entre los dedos suavemente, probar con la excusa de pasar página el gusto de la esquina del papel con el dedo mojado de saliva, ver la encuadernación, las letras, el título. Pocos sitios tan atrayentes cono una librería bien repleta. Perderme entre estantes es la opción perfecta, aunque no compre ningún tomo. Simplemente estar ahí ya me hace sentir cómoda, libre, en paz. Poder recorrer con los dedos los lomos de los libros, detenerme en algún título que me llame la atención, o en algún autor especial; si la librería es de viejo y los ejemplares tienen polvo de años, están amarillentos, las tapas son de cuero o cartón oscuro, las hojas son ya frágiles.......entonces levito como Santa Teresa después del té de mandrágora. No hay droga en el mundo que produzca tal efecto.
A veces pienso que esta dependencia no es muy sana que digamos. Quizás y aunque no sea capaz de imaginarlo, una vida sin leer nada también debe ser estupenda. Podía ser que fuera más sociable y tuviera más amigos y pasaría más tiempo con ellos; o vería más cine; o saldría más a la calle, no sé. Seguro que algo podría recuperar o hacer si no leyera tanto. Seguro que hay montones de cosas que la gente que no lee hace y yo me pierdo. Al fin y al cabo es tiempo. Lo que pasa es que no siento que lo pierda sino que lo gano, así que ahí ando, leyendo. Metiéndome libros por las venas a destajo. Pura droga dura. Y con resaca, por supuesto.
Hoy es el Dia del Libro oficialmente, el dia que falleció Shakespeare, Cervantes, Worsworth, Josep Pla. Y Luis Fernández Ripoll, alias la Oveja Rosa; me apuesto a que está leyéndole poemas de Rubén Darío a Don William encima de alguna nube rosada.
Gracias Gütenberg. Y gracias a todos los que escriben, a los que editan, a los que venden, a los que conservan, a los que guardan, a los que preservan, a los que salvan libros. Gracias a todos.
Y a los de las nuevas tecnologías también. Que vivan los libros.

Imagénes: bocetos de Pon. Libros.
24 flores y flashbacks de...........:
Recuerdos que el paso del tiempo va seleccionando y cambiando de lugar en la estantería de las cosas importantes. De vez en cuando..., cuando cogemos uno de esos recuerdos a modo de libro sagrado y nos sentamos en el suelo por si se nos cae de las manos que no llegue a quebrarse, hay que hacer un ejercicio de rapidez para desviar alguna lágrima furtiva y que no manche de realidad presente la transparencia de aquellas verdades de verdad.
Precioso recuerdo para la oveja...
Un abrazo!
Entre otras bondades, nos transportan al pasado futuro o lugares que jamás conoceremos o inexistentes.
También soy de las que leemos varios libros a la vez, pero no estoy segura de si es virtuoso tanto picoteo.
Saludos
Suelo sentirme muy identificada con la mayoría de tus entradas pero a medida que iba leyendo esta iba pensando "¿cuándo he escrito yo esto, si no recuerdo haber juntado más de dos palabras seguidas desde hace mucho tiempo?" y es que has retratado a la perfección mi pasión por la lectura y mi querencia por las librerías.
Sólo hay una diferencia sustancial: yo no tuve la suerte de conocer personalmente a Oveja.
Un beso, guapa.
Ahí le has dado. Cómo agradezco cinco ó seis párrafos tuyos, no sólo porque me siento identificado, sino porque para escribirlos, se nota que has tenido que leer.
Yo eso lo noto, lo he notado en todo el mundo siempre, aunque fuera con los ojos vendados...
Muy clemente, en mi opinión, eres con la gente que no lee: inmensa mayoría que a saber qué harán. No sólo "los que no", sino dentro "de los que sí", los que te cuentan orgullosos que el mejor libro de su vida es "La casa de los espíritus" de Isabel Allende: Lo dicen con emoción, que les marcó, y yo pienso: -uyuyuy, han leído catorce libros en su vida, y desdeluego, si dicen eso, es una forma de cagarla con el "bagaje" de narrativa hispanoamericana previa para...poder ser persona, siquiera: citaría antes a Azuela, a Lezama Lima, a Carpentier, a Vargas Llosa, a García Márquez, a Cabrera Infante, pudiendo seguir...y seguir...dándome igual si quién lo decía no reparaba en que en áquel momento las librerías rebosaban de "Casas de los espíritus"...que muy bien, pero...me quedé sin seducir intelectualmente con la sentencia, y lo peor es que lo pretendían...:-)
Criar a dos hijas/os, me parece casi incompatible con todo...una energía que claramente absorbe todo lo demás: el secreto de todo gran ser humano con inquietud, vamos a decir, es su capacidad de leer libros, y no sólo de leérlos, incluso de saber escogerlos.
Probablemente un 60% de españoles que no leen, una clase política actual que tampoco, unos niños de ahora que tampoco, el 85% de los blogueros tampoco (tengo un ojo clínico para las faltas increíble...eso fueron los reglazos en mis nudillos de Enriqueta Azaña...una de mis increíbles profes de literatura -sólo tuve uno malísimo-...): pues en no leer está la pobreza espiritual de la gente, que es peor que la material. Es saber recargar la capacidad emocional para soñar. Incluso he leído tanto (y eso no se puede, no se debe decir nunca, porque luego no ocupa lugar alguno,...físico), que ciertas "ficciones" leídas me han ayudado incluso para resolver situaciones reales, para afrontarlas...
En mi casa había libros, muchos libros, pero he tenido familia que no los tocaba. Parece que a mí con tres años me pilló una tía, subido a dos sillas (con peligro mortal), para alcanzar un libro, de noche, cuando todos dormían (porque leer por el día, por la tarde es especial, pero de noche...cuando todo está en silencio, si se puede un rato...es único): Si me ponía malo, si enfermaba, con catarro o gripe, mi madre al llegar a eso de las siete, las ocho de la tarde, me compraba un libro...Esa extraña costumbre, y sus buenas elecciones, causaban que prácticamente, y a propósito, durmiera con los pies al aire. Anhelando enfermar, porque cuando estaba sano no me traía ni me compraba ninguno...
Las cantidades de comentarios en periódicos, en sitios, llenos de faltas salvajes, la moderna obsesión por los tres parrafitos y ya (paradigmática, definitoria de nuestra época, casi igual de mala que una explosión nuclear que dejara los cerebros vacíos)...la endeblez en los razonamientos...todo viene de ahí, de no leer, de no tener la más mínima inquietud...porque unas novelas llevan a otras, y muchas novelas llevan a películas también: sólo por la curiosidad de ver si las películas coincidían en cómo te habías imaginado los libros...
¿Que qué hace esa gente, la que no? Ver la tele, Pon, ver "Sálvame" y a Belén Esteban: no leen los que lo ven, pero tampoco los que salen (ni siquiera los "periodistas")...Son una raza pobre, pobre, y seca, seca...con la cabeza de chorlito.
Un libro es respirar, es un mundo abierto, es un pequeño esfuerzo gratificado, es un secreto emotivo, conmovedor cuando logra atraparnos...
Y sobre todo, lo que tu dices: nos salva de nosotros mismos, o nos salva a nosotros mismos. Nos salva...Un libro salva una calidad de vida, una calidad, capacidad de soñar. Sin amor y sin libros, las vidas pasan para los que no descubren ninguna de las dos cosas como un parpadeo, un abrir y cerrar de ojos...
Ni siquiera nos hace mejores o superiores "por fuera", porque es por dentro. Nos salva, nos cambia una vida, hace que al menos sea distinta.
La gente que no ha podido leer, que no puede, porque la vida no le ha dado un acceso a la cultura, ó se lo ha impedido, se salva, lo entiendo. Pero la gente que pudiendo, no quiere esforzarse, no quiere abrirse, no ha logrado disfrutarlo, no tiene perdón. Es como vivir con alas, es mejor. Es estar salvados, aunque seamos insoportables, escribamos parrafadas, o creamos que lo nuestro no tiene remedio: Es estar salvado de uno mismo, de los demás, sin duda: salvarse. Desde los policíacos, que nos plantean vidas mucho más interesantes, increíbles, menos tediosas que las nuestras, que se leen casi perdiendo la respiración hasta acabarlos...hasta los libros de Poe, de Verne, que nos introducen en mundos, en viajes que jamás podremos hacer, casi seguro...y en el que además fueron "visionarios" imaginando los lugares ficticios casi iguales a los reales, sin conocerlos...
Salvación pura, ni encender velitas ni Belén Esteban...Otros ponían las palmas "el domingo de ramos" en los balcones, pero yo leía, leía y leía, y me salvó. Me salvó de todo.
Besotes.
Los libros........ no hay droga en el mundo que produzca tal efecto........metiéndome libros por las venas a destajo.......... Pura droga dura.
No crees que deberías indicar con un cartel al principio del blog que en este sitio se habla de drogas muy potentes que pueden causar alucinaciones. En fin, si alguien te denuncia por el contenido tan duro que tienes en tu blog, siempre puedes contar conmigo para ayudarte en tu defensa.
Como siempre y para llevar la contra, voy a defender a las pobres subdesarrolladas mentes que no leen. En un post del mes pasado, El Pasajero, indico lo que me parecen las mentes eruditas con millones de datos y que desprecian a los que no están tan informados. En mi ranking 10 de gilipollas supinos, suelen estar personas instruidas que leen habitualmente. Hay algunos que se dedican a la política, otros tienen profesiones cualificadas, médicos, profesores, abogados, y tengo que decir que la mayoría son muy tontos.
La sabiduría no te la dan los libros, la lectura puede indicarte caminos, pero no es el camino, la sabiduría no se transmite, se elabora, se fabrica. Todo lo que leas, si no lo has vivido, si no te has aproximado allí, es un brindis al sol. Por supuesto que nunca voy a preguntar a nadie cuantos libros ha leído antes de decidir si puede acompañarme en mi viaje, si lo hiciera así, sería un clasista cultural y eso es una manera como otra de hacer el ganso. Podemos disfrutar de lo que hacemos, pero no es necesario que prejuzguemos a otros por su diferente manera de disfrutar.
Comparto tu devoción por los libro. Un saludo.
...me subía por las paredes, pero hay que ser generoso cuando se está contento (que no feliz...), menos mal que el comentario de Steppenwolf me ha devuelto la calma.
aplaudo su comentario, en todo lo que dice, y en lo elegante que le ha quedado... porque "hacer el ganso" es lo más fino que se puede decir.
y yo enamorado que no leo nada, casi casi ni la prensa. ...será que tb acabo agotado, (;-))
Un abrazo, Mari, hazme sitio en el suelo, que tenemos que ller alguna cosa juntas. Besín.
Ale, gracias por venir. Tampoco yo, no creas, estoy muy segura de que sea bueno tanto picoteo. Dicen que si se ejercita la mente no se pierde la memoria, pero yo cada vez la tengo peor. Veremos dentro de unos años. Un beso grande guapa.
Franticm que ya sé yo que somos las dos de la misma cuerda librera!!! cuando tomemos otro café, recuérdame que te lleve a dos de mis librerías especiales. Te van a encantar. Besines. Qué guapa estás en esa foto, chica.
Ripley, me gustan mucho tus dos comentarios. Me gustan porque muchas veces he estado en las mismas tesituras que tú, y porque sobre todo el segundo lo suscribiría punto por punto, salvo las menciones a Belén Esteban, que como dice mi madre, todos tenemos que comer y ya me parece bastante dura la frase si la dicen de uno.
Y sobre todos nos salvan, verdad??? nos salvan. También a mí me salvaron y me salvan de todo. Te entiendo muy bien.
En plan compartir recuerdos, como tú dices leer cuando todos están dormidos es algo especial. En el pueblo me hice unos cuantos veranos con la buhardilla para mí sola, que era el pajar, y con un colchón en el suelo y una linterna debajo de las sábanas leía a Lovecraft.....no recuerdo haber pasado tanto miedo en mi vida. Pero la buhardilla olía a chorizos secando, ristras de ajos, sacos de cebada, los ratones corrían y todo aquello era tan terrenal que conjuraba los mitos de Cthulhu, los colores insanos que venían del espacio y todas las palabras impronunciables y malditas del Necronomicón del árabe loco.
Yo no sé qué hace con el tiempo la gente que no lee nada. No es que sea clemente, es que con los años me he vuelto comprensiva, creo, bueno depende. Lo curioso es que este país es uno de los que más libros compra, y yo me pregunto qué hace toda esa gente que no lee con los libros que compra. Porque es como comprarse un vestido que no te vas a poner, para qué coño te gastas la pasta??? es tan absurdo.
En mi casa las niñas empezaron a leer con Harry Potter, y créeme que le haría un altar a J.K. Rowling. Ha conseguido que miles de niños de todo el mundo lean libros en estos tiempos tan audiocisuales y de los suyos han pasado a otros, y mira, solo por eso, le daba el Nobel.
Un besín Ripley y gracias por tus apreciaciones. De repente me ha parecido que estábamos con sólo un té por medio.
Steppenwolf, ya no tengo problemas con las drogas jejejeje desde hace muchos años. Ni las duras ni las blandas, ni las legales ni las ilegales. Pero oye, si alguien alucina, lo mismo se ha fumado alguna de mis raíces jajajajaj. Que le aproveche, y gracias por tu apoyo, lo tendré en cuenta porsiaca.
Dicho lo cual, creo que la erudición y la información son cosas distintas, como la inteligencia y la sabiduría, como la buena memoria es distinta de la instrucción. También yo conozco gente erudita y totalmente gilipollas, o personas que apenas saben leer y tienen una inteligencia natural que ya quisiéramos muchos de los que leemos sin parar. La sabiduría es harina de otro costal, palabras mayores, y tener buena memoria no te convierte en un erudito, aunque es algo útil en la vida; es como tener cualquier otro músculo desarrollado, un buen pene, por ejemplo.
Tampoco un título, dos o siete son sinónimo de nada, ni siquiera de saber algo de lo que se supone has estudiado.
Yo sí soy clasista cultural, como dices. Cuando alguien me dice que se lee todos los libros de Dan Brown que salen y aprende muchísima historia, se me ponen los pelos como escarpias y procuro no rozarme mucho. Los coleccionistas de firmas de las ferias de libros que no se los leen pero son capaces de hacer horas de cola para que el periodistilla de turno, no digamos ya lod césares vidales y ralea por el estilo, les dediquen un ejemplar, me ponen literalmente enferma y les pegaría en la boca. Yo he visto gente que se compra cada dia de firmas todos los libros de ese dia e ir de caseta en caseta, y confundirse de libro a firmar. Y por supuesto babear con cada autor como si fuera su dios personal. Repugnantes.
Tampoco me fío de los lectores de César Vidal, Jiménez Losantos, Sánchez Dragó y verduras por el estilo, cuanto más lejos mejor.
Será clasismo cultural, pero es así. Y sobre todo no me fío un pelo de la gente que presume de no leer nada. Ahí ya es que pongo desiertos por medio. Y prejuzgo con dureza, sabiendo que tan duramente como juzgue, muy probablemente será juzgada. Pero son apuestas personales y no me suelo equivocar.
Me alegro de compartir devoción contigo. Besines.
Ay Senses a ver si te me vas a caer, y me van a echar la curpita hombre!!!!
Mira es que Stepp es un tipo muy elegante, si te das una vuelta por su blog verás que es así él para todo.
Generoso hay que ser siempre, es mejor. Y si no lees porque estás enamorado, oye majo, entonces no te quejes jajajajaja!!!!!!!!! eso también absorbe la energía y con tanto agotamiento, es que cuando no se puede, no se puede. Te perdono porque es por amor y porque tu amor es un encanto, que lo sepas.
Un besín grande.
Me parece muy bonito lo que cuentas, es un historia muy tierna, parece que eras el patito feo comparando con tus primas, pero tu belleza estaba formándose, algo que tu abuelo ya lo veía en ti. Yo no soy de las que lee mucho, creo que es un mal habito, pero cuando criaba a mis hijos me pasaba lo mismo que a ti, era incapaz de leer. Creo que es porque los niños te absorben tanto, que solo eres mama.
Un besito
Yo también fuí un niño precoz en la lectura y devorador de cuentos. Solo dejé de leer tan intensamente durante los años en que el trabajo me robaba el tiempo y el sueño. Pero en esos años disfruté como nunca de los libros precisamente por las ganas acumuladas.
Mi padre fué un autodidacta que se cultivó, ya adulto, a través de una inagotable afición a la lectura.
Pero también conozco algunas personas que se sobrevaloran en función de tanto como han leido. Personas que repiten lo que leen como papagayos. Sin una sola idea propia. Personas cuyo argumento principal es el libro x del autor z. Personas en definitiva muy aburridas.
No leer, creo yo, es sin duda un problema pero leer no es garantía de nada.
¿Son tuyas las ilustraciones? Me gustan.
Un abrazo
Siempre se habla de las películas que han marcado nuestras vidas, o de las canciones que nos han acompañado, pero lo más acaba marcándonos, siempre son los libros.
Coincidimos, Julia, y por lo que sé, es bastante corriente. Será la energía que absorbe, o será que una está tan feliz y cansada que no te da para más??? en todo caso, el cuerpo es sabio y hay que escucharle. Un besín.
Es verdad, Uno, ni leer ni no leer es garantía de nada; mira Hitler, que pintaba unas acuarelas bastante aceptables, quién lo diría.
Son mías las ilustraciones, si. Son bocetos que no pasaron a más, pero bueno, los guardo porsiaca. Besines.
Es verdad PeJota que los libros marcan tanto....alguns libros como algunas personas. Cuídate y besus.
Obviamente, una charla de té:-): Belén Esteban no por ella, ni porque tenga que comer ó no: Es que no hay otra cosa: Es o Belén Esteban ó sucedáneo: O sí, ó sí. Ya hace mucho, Bertolt Brecht inventó a la Esteban ("Madre Coraje y sus hijos"): pero inventó una gran obra de teatro novelada, no una tele-novela vacía y frívola: porque es que es alguien que no tiene nada que decir, que aportar. Vacío puro, nihilismo: No ella en concreto, el síntoma generalizado, de personajes muy parecidos. No hay Canal "Arte" franco-alemán, ni hay ya "La Clave" de Balbín, ni "A Fondo" de Soler Serrano: Es que no hay una alternativa a Belén Esteban, trágicamente: Los famosos "documentales de la 2", o "Documentos TV" son programas comprados a "Arte", comprados a Francia, Alemania y doblados: ni siquiera las cadenas españolas producen la cultura que emiten..., ni siquiera producimos la poca cultura audiovisual que consumimos: Y no hay héroes intelectuales, y los que hay son de medio pelo. No de medio, de quinto medio pelo...No hay referentes intelectuales de fuste en primera línea, hay que buscarlos escarbando mucho...No los hay, como los ha habido en otras épocas: Los adolescentes se identifican con personajes-basura..., con dinero fácil, con mierda pura...
Porsupuesto que leer no garantiza nada, pero no leer, garantiza aún menos: Esto no tiene nada que ver con la sabiduría, con la erudición, son escalones sólo, de una escalera infinita, que cada persona sube como puede, ó como quiere...ó desciende, porque hay quién asegura que el saber "es un descenso" hacia alguna parte...
Una buena descripción sobre una persona que no lee, la da (la clava) una escritora, que sí leía (y mucho): Carson McCullers al inicio de "Reflejos en un ojo dorado", al referirse al Mayor Pendleton. No habla de sabiduría, no habla de erudición...Habla de "alguien sin capacidad de abstracción, que es incapaz de relacionar una abstracción con otra, un concepto con otro...". Finalmente leer es una especie de auto-inmunización, una ayuda para entender las cosas, el mundo...Un apoyo para relativizarlo todo, también para darse cuenta de qué cosas son esenciales y cuáles supérfluas, frívolas: Pero es una experiencia vital que no se puede compartir,y que sólo sirve para el camino de cada cual: Salva porque nos salva de carreteras perdidas, de vías sin retorno, de no tener que apoyarnos en "apariencias intelectuales", en las que rascas un poco, y no hay nada debajo...Es peor aún vivir en una "apariencia lectora": citar constantemente obras, referentes lejanos que no se han leído ni se conocen profundamente, y hay mucha gente que por dar una apariencia lo hace, como esos libros huecos que venden por quilos, de los que sólo existe el título en el lomo, para decorar las estanterías de las casas: Eso es aún más patético: gentes que no saben diferenciar entre "desecho" y "deshecho", gés y jotas, y la cultura del "todo en dos frases, en cinco palabritas": ...Si por sus bocas comen y mueren todos los peces, los grandes y los chicos...
Entonces es que leer no consiste en citar a autores de carrerilla, ó en dárselas de erudiciones varias. Tampoco tiene que ver con la sabiduría, sino con la capacidad de abstracción: Te da una facilidad para acercarte al mundo, a los otros, para comprender ciertas cosas, es un instrumento más. Es una forma más fácil de subir por una escalera sin que se note que tienes que agarrarte demasiado a la barandilla...Es un bastón más, un apoyo más: Nada es definitivo, la sabiduría es inasible, inaprensible: no se logra ni se alcanza nunca, porque es infinita y no ocupa lugar, la escalera no tiene fín. Cada uno la sube como quiere...o como puede...
Besotes
"Es una forma más fácil de subir por una escalera sin que se note que tienes que agarrarte demasiado a la barandilla..."
Amén, Ripley.
Leer siempre implica un viaje, maravilloso, ignoto e inesperado hacia el mundo y hacia lo más insondable de lo que somos. Leer es descubrir. Leer es jugar con palabras, signos y significados. Leer es meternos en cabeza ajena. Leer es jugar y aprender, pero también esforzarnos por entender, dolernos o gozar con lo desconocido, que se vuelve propio, carne de nuestra carne y pensamiento de nuestro pensamiento... Y los libros son esos objetos mágicos que se pueden acariciar, oler, llevarlos entre las manos mientras nos hacen soñar.
Querida Pon: No hay nada como amar los libros y sentirse arropada por el ambiente de una buena novela. Los que gastamos una hora de metro al día, sabemos muy bien lo que es sentirse acompañado de unas buenas hojas de lectura... Los libros del verano tumbados bajo un árbol, los libros de las tardes lluviosas de otoño, los libros regalados con el amor de quien lo ha escogido para ti, los libros firmados por el autor, los libros de la adolescencia donde se encerraron tantos sueños perdidos y otros al fin conseguirdos, los libros que nos ayudan a conocernos mejor...
No dejes de visitarme en Los álamos dorados, mi nuevo refugio.
Muy cierto Eli, los libros te llevan tan lejos como quieras ir, si te atreves. Porque a veces te llevan donde no quisieras ir nunca, pero eso es el viaje, descubrirse uno mismo.
Un besín guapa.
Deme, si te digo que de las pocas cosas que me fastidian de vivir en el centro es que ya no tengo esa hora de metro con mi libro cada día, y cómo la echo de menos......es verdad que un libro arropa como una manta de lana, ya lo creo que sí.
Te voy a visitar, los álamos de Machado, los del Duero??? qué bonitos.
Un beso.
libros: la mejor droga que el hombre ha inventado.
Me encantó este relato... por cierto, las Selecciones son lo maximo, yo también leí montones de ellas en mi infancia y adolescencia, las nuevas (es decir, cualquiera hecha de 199X para aca) me gustan un poco menos, pero son muy buenas también.
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